A través de los años, he acompañado a diversas sumisas en su evolución, ayudándolas a descubrir sus límites, potenciar sus fortalezas y profundizar en su entrega. Mi experiencia abarca desde el control mental y emocional hasta el entrenamiento físico y conductual, siempre adaptándome a las necesidades individuales de cada una. El BDSM es más que una práctica; es un estilo de vida que exige compromiso, entrega y dedicación, valores que transmito en cada enseñanza y sesión.